19. mayo 2026
"el qué vale vale y el qué no a letras"
Si al profesor le interesaba su asignatura te explicaba por ejemplo las guerras entre tribus griegas y cómo los de ciencias estábamos por encima del bien y del mal, no se le prestaba atención.
Pues para mí que elegí ciencias porque me resulta más fácil saber una configuración atómica qué, que Ulises castigaba castigaba a los malos de forma cruel, por no decir de otro qué se metió en una caverna disfrutando de su prisión, 0 qué unos metidos en un caballo rompieran el cerco de una gran ciudad.
Sinceramente, me dejaban preocupado mis cálculos éticos, el resto del día y no me salían los números filosóficos.
Al llegar a la universidad, para aprovechar el tiempo en las ciencias "exactas", otra mentira, decidí argumentar-me que la filosofía se encargaba de plantear problemas, -la ciencia era quién los resolvía-. -
Me dejó más tranquilo y me dediqué a leer textos sagrados para hacer la siesta y coger el sueño. Por supuesto, si quería filosofar, recurría al "goma^espuma", dónde se planteaba de una forma divertida la estupidez humana.
A día de hoy, y con unos decenios más reposados, sigo necesitando la filosofía para comprender la crueldad de los pueblos qué luchan, sofisticadamente, pero me atrevo a decir, qué más crueles si cabe. Aquí el el criterio de los algoritmos juega en contra nuestra.
